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Actividades Académicas.

LA LABOR DOCENTE EN LA CONSEJERÍA ESCOLAR.

12 Junio 2015 , Escrito por Franklin Sandino Etiquetado en #Praxis educativa.

LA LABOR DOCENTE EN LA CONSEJERÍA ESCOLAR.

El proceso de enseñanza aprendizaje, no sólo involucra a docentes y estudiantes, sino que también consta de una serie de agentes en los que figuran: padres de familia, directores de centro, personal administrativo y otros elementos del currículo; por tal razón resulta ser una actividad muy compleja, por ello se deduce que todos los miembros de la comunidad educativa deben verse inmerso en dicho proceso. Aun así hay una entidad de gran relevancia que debe implicarse directamente en la formación del estudiantado, me refiero a los consejeros escolares. Dada la diversidad de estudiantes que se manifiesta en las aulas de clase, se precisa dotarse de una serie de estrategias metodológicas para poder alcanzar los objetivos propuestos expresados en los planes de clase, porque sabemos que los estilos de aprendizajes son diferentes, más aún en aquellos estudiantes que presentan cierto grado de indisciplina ligado a problemas familiares, es por ello la demanda de un personal calificado para dar una solución a lo inmediato al problema, esto no quiere decir que los docentes no fungimos como consejeros escolares, como profesionales de la educación asumimos dicho rol en función de obtener mejores resultados en los aprendizajes de los educandos.

Es plausible destacar, que en vista de las necesidades diagnosticadas por personal competente en el campo de la educación en nuestro país, el Ministerio de Educación asociado a otras instancias del gobierno y la Sociedad Civil, desde el año 2003, creó el Programa “Educación para la Vida” y, es en el año 2007, cuando asume el actual Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, que lo institucionaliza y lo integra en la estructura organizativa interna del MINED,.

De lo anterior se deduce que la Consejería Escolar tiene como propósito: propiciar espacios para facilitar la construcción de competencias para la vida y la formación de valores, así como el desarrollo personal y comunitario de los educandos, el departamento de consejería ha capacitado a una gran cantidad de docentes, que en la actualidad asumen esa función de forma directa en sus centros de trabajo,

Desde entonces se viene trabajando en esta línea y, pese a que hay consejeros escolares estipulados para cada centro, nuestra labor se vuelve más intensa, ya que al trabajar directamente con el estudiante, a diario se detectan problemas de actitud que repercuten negativamente en su rendimiento, es ahí la injerencia nuestra, de manera que en ocasiones los estudiantes implicados reciben atención diversificada, o sea por parte de los docentes y los consejeros asignados.

Es de todos conocido que nuestra juventud en la actualidad está viviendo momentos muy emocionante, con una sociedad cada vez más diversa y móvil, nuevas tecnologías, y más competencia, para ayudar a asegurar que están preparados para convertirse en la próxima generación de padres, trabajadores, líderes y ciudadanos, cada estudiante necesita apoyo, orientación y oportunidades durante la adolescencia, una época de rápido crecimiento y cambio. Esta situación nos compromete aún más a brindar un mejor servicio como profesionales de la educación, pensando siempre en el bien común de todos los ciudadanos, contribuir en el desarrollo científico tecnológico del país, su culturización y fortalecer el espíritu humanista entre todos los miembros dela nación.

El presente escrito tiene el propósito de vislumbrar la importancia de la consejería escolar en la escuela secundaria de nuestro país, y así mismo desvelar mi experiencia como docente en este campo, estableciendo criterios que de acuerdo al rol ejercido han resultado satisfactorios.

Con base a mi experiencia en el ramo de la docencia en la escuela secundaria, es común encontrarse con diversos tipos de estudiantes, en los que resulta muy evidente la manifestación de problemas de tipo conductual; por lo tanto es un reto hacer frente a esta situación, y así poder tener éxito en nuestra labor. Sabemos que detrás de cada estudiante con problema de actitud se encubre una serie de conflictos principalmente de tipo familiar, entre ellos: separación de los padres, violencia intrafamiliar, abandono, alcoholismo, drogas, la pobreza, rechazo, desempleo paternos, relaciones afectivas entre hermanos y padres etc.

De esta manera manifiesto una idea, acerca de la magnitud de los problemas en los que se ven inmersos nuestros estudiantes, de ahí la gran pregunta _ ¿Cómo hacemos los docentes para desafiar este escenario? _ Vemos la total influencia del entorno que afecta de forma indirecta los estados emocionales de los implicados. En gran medida cada estudiante representa un problema diferente, y donde trabajamos con secciones muy numerosas, más el hecho de atender varias de ellas en distintos niveles, resulta ser un trabajo muy arduo.

Aun con el trabajo realizado por los consejeros escolares, éstos no son suficientes para paliar y dilucidar la naturaleza del conflicto en su totalidad, por ello la necesidad de que el docente se incluya directamente en el tratamiento a brindar a todos los involucrados. Aunque resulta ser una actividad inusitada; no obstante el sentido común habla por sí solo, es decir: _ ¿Cómo no intervenir en una situación que de una u otra manera afecta mi labor? _Entonces cúal sería el rol de la psicopedagogía, la comprensión del desarrollo cognitivo de los escolares, y otra serie de elementos didácticos que inciden en proceso de enseñanza aprendizaje.

Es preciso hacer énfasis en estos tipos de desajustes emocionales y psicológicos que se manifiestan sobre todos en aquellos estudiantes, en el cual su comportamiento resulta ser totalmente unilateral, o sea que revela los mismos síntomas en todas las asignaturas; las causas que los provocan deben indagarse inmediatamente, sin embargo lo más común es acudir a un tratamiento correctivo, sin conocer el origen del conflicto. No obstante lo más importante según mi criterio sería indagar e identificar estas causales, para así poder tomar una decisión acertada y obtener un mejor resultado en el tratamiento.

Todo esto contribuye a hacer que estos estudiantes sean recuperables, lo que considero que es el verdadero propósito de la consejería escolar, Mattos(1963), señala: “La indisciplina escolar es el fruto inevitable de una constelación de circunstancias y factores desfavorables en la propia escuela, o de la falta de madurez de los escolares, o , en fin de anomalías o desajustes más profundos, que requieren un tratamiento adecuado, para así, superar o eliminar las causas mediante una orientación constructiva”.

Con lo expuesto en el párrafo anterior, ratifico mi tesis, que para proponer un tratamiento adecuado y efectivo en estudiantes que manifiesten una actitud desmesurada en el aula de clase, requiere conocer las causas incidentes, al menos es lo que aducen los expertos; ahora de acuerdo a mi experiencia y la forma cómo manejo la clase y qué resultados he obtenido en mi rol de consejero escolar, muy prudentemente puedo afirmar que he logrado avances muy satisfactorios, obviamente no todos los problemas están resueltos, porque naturalmente es un proceso gradual y a largo plazo y lo saben los consejeros escolares asignados; sin embargo existe la disponibilidad de seguir adelante y eso es lo que cuenta.

A continuación haré una síntesis acerca del rol que he ejercido como consejero escolar en mi práctica docente, enfatizo, en ningún momento pretendo prescribir mis procedimientos como si fuera una receta médica, es posible que a otros colegas no les resulte y, tengan sus propios métodos, aunque estoy claro que hay un manual de consejería escolar aprobado por las autoridades del Ministerio de Educación, no obstante considero que el docente debe hacer uso de su creatividad como un elemento innovador.

En día normal de clase, sobre todo al inicio del año escolar cuando apenas se comienza a conocer a los estudiantes, no resulta difícil detectar los cuadros que presentan, ya que ponen en evidencia características, en las que figuran: dificultad para poner atención, distracción, exhibicionismo, bullicio, irrespetuosidad, estudiantes bromistas entrometidos y hablantines entre otros. De ahí inicia la labor de consejero, planear la forma cómo vamos a enfrentar cada caso, no está demás mencionar que existe un desgaste desde el punto de vista tradicional, en la que la clase se maneja únicamente de manera correctiva, o sea una vigilancia rigurosa, imponiendo castigos como: sacar al alumno del aula, bajar puntos, expulsiones, regaños fuertes, a veces hasta ofensas etc. Está claro que estos procedimientos en ocasiones vuelven más rebeldes a los estudiantes.

Mi propuesta estriba en realizar un manejo de la clase a partir de un procedimiento más educativo, asociado a un autogobierno por parte de los estudiantes, esto implica la capacidad del docente para tomar una actitud en la que no prevalezca únicamente el espíritu autoritario y coercitivo, sino fortalecer una democracia, propiciando un clima interactivo entre maestros y estudiantes, dando lugar a una relación dialógica, es decir, no ver al maestro como un fiscal o dictador, sino como un orientador o facilitador. Ello requiere de habilidades básicas diversificando los métodos de enseñanzas y las actividades, lo que indica que aquellos alumnos más inquietos deberán realizar una actividad diferente.

Sanmartí & Izquierdo (2001), destacan: “Muchos hablan ya de la escuela actual como guardería y no tanto como lugar de aprendizaje”. Es decir, quizás muchos padres de familias relegan a sus hijos en las escuelas, porque ya no los aguantan, y el maestro tendrá que ingeniárselas con ellos. No obstante los docentes estamos obligados a entrevistarnos con estos padres, en todo caso con familiares. Es una de las acciones que personalmente he tomado, a veces las entrevistas son fructuosas en ocasiones no, pero aun así, he percibido que las entrevistas directas con el estudiante arrojan mejores resultados.

Por lo tanto estimo conveniente enfatizar en este asunto de la interacción dialógica, y establecer sesiones de entrevistas personales, disponernos a lo siguiente: escuchar al estudiante, responder sus inquietudes, entender algunas de sus actitudes tratando de ahondar que hay detrás, animarlo a reflexionar, empatizar (ponerse en su lugar) etc. Quiero que lo más relevante sería: ofrecerle alternativas de solución, más de una vez se me han presentado casos de estudiantes donde las familias son totalmente disfuncionales, son los casos más acentuados. Es importante que el estudiante encuentre en el docente a alguien en quien pueda confiar; cuando se da esta situación, lo que generalmente hago, es promover el autoestima del joven o la joven, hacerle ver que es una persona valiosa, independientemente de lo que su familia le diga, y que es muy capaz de salir adelante por su cuenta, sólo tiene que proponérselo.

Otros casos que se suscitan son el consumo de drogas, jóvenes asociados a pandillas, el consejo aquí radica en darles a conocer las consecuencias a las que se ven expuesto a este tipo de actos. De ahí la importancia de contextualizar las clases que se imparten, deben promoverse actividades en que los estudiantes sean capaces de justificar o argumentar el porqué no debe hacerse esto o lo otro, los estudios de casos suelen ser una buena estrategia didáctica para desarrollar cierto grado de conciencia, por consiguiente la consejería escolar también es funcional en proceso interactivo durante el manejo de la clase y no necesariamente en sesiones particulares.

Volviendo al desarrollo del autogobierno por parte de los estudiantes, lo esencial reside en lograr que éstos, alcancen cierto grado de madurez, que los lleve a adquirir el sentido de la responsabilidad, lo que involucra el cumplimiento de todas las tareas asignadas tanto académicas como formativas, por lo tanto también es importante resaltar el rol de las horas de consejería escolar en las secciones guiadas. En mi experiencia con secciones guiadas han sido muy fructuosas, por que los estudiantes exponen muchos de sus problemas, y se trata de brindar alternativas de solución que les sean útiles de acuerdo a su complejidad. También sirven para diagnosticar situaciones como por ejemplo: bajo rendimiento académico, indisciplinas en determinadas clases.

En definitiva la consejería escolar es una actividad compleja a largo plazo, sin embargo debe realizarse de manera sistemática, y es tarea de todos los entes implicados en la formación de los educandos, está comprobado por los expertos, que es a través de la mediación que se pueden obtener óptimos resultado, no sirve de nada imponer castigos rutinarios, obsoletos, o métodos coercitivos, o sea que no se puede atacar el problema sin analizar la causa. La contextualización de los contenidos, actividades innovadoras y motivadoras contribuyen positivamente a la formación de valores, prueba de ellos es que muchos alumnos mejoran su actitud en el aula de clase, cuando se les presenta una actividad diferente.

Por lo tanto para mejorar nuestra práctica docente, estemos prestos, a escuchar y comprender la naturaleza humana que prevalece en cada estudiante con el fin de formar mejores ciudadanos, competentes, y dotados de habilidades que le permitan desenvolverse de manera loable en la sociedad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

De Mattos, L.A (1963). Manejo de la clase y sus normas. Compendio de didáctica general. Editorial Kapeluz.

Sanmartí N. & Izquierdo, M. (2001). ¿Llegará el momento en que la escuela no será necesaria? Alambique (29). 82. Grao.

Dirección general de formación docente. Dirección de consejería escolar y formación de valores (2012).

http://www.nicasalud.org.ni/licitacione en conjunto cons/TDR2FM.pd

Guía de consejería escolar. 5 componentes (s,f). Equipo de consejería escolar y formación de valores, sede central.

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